Una planta procesadora de alimentos tenía equipo al límite de su vida útil. Las paradas por mantenimiento ya afectaban los tiempos de entrega, pero comprar de contado habría dejado la operación sin respaldo para los meses siguientes.
La pregunta de fondo no era cuánto costaba la máquina, sino cuánta capacidad de pago real tenía la empresa una vez cubierta la operación. Ese cálculo, hecho con los estados financieros en la mano, definió el techo de la cuota y por lo tanto el plazo.
Se evaluaron dos caminos —crédito para compra de activos productivos y arrendamiento— comparando no solo la tasa, sino el efecto de cada uno sobre el balance, la deducibilidad y la propiedad final del equipo. La decisión se tomó con las dos opciones costeadas al mismo plazo.
Resultados del acompañamiento
- Capacidad de pago calculada sobre estados financieros reales
- Comparación entre crédito de activos y arrendamiento
- Plazo ajustado a la vida útil del equipo
- Capital de trabajo preservado para la operación
Caso ilustrativo, elaborado con fines demostrativos. No corresponde a un cliente concreto ni a resultados verificados.