La facturación subía año con año y aun así el dueño sentía que quedaba menos. Esa sensación es común y casi nunca se resuelve mirando el estado de resultados en conjunto: el detalle está en la composición.
El diagnóstico separó la rentabilidad por línea de servicio. Apareció lo que suele aparecer: dos líneas sostenían la empresa y una tercera, la de mayor volumen, operaba prácticamente al costo por una estructura de precios que no se había revisado en años.
Con eso claro, las decisiones dejaron de ser intuiciones. Se revisó la política de precios de esa línea, se ajustó la asignación de costos indirectos —que estaba repartida por partes iguales y no por uso real— y se definieron indicadores para dar seguimiento mes a mes.
Resultados del acompañamiento
- Rentabilidad separada por línea de servicio
- Costos indirectos asignados por uso real y no por reparto plano
- Política de precios revisada donde el margen no cubría el costo
- Tablero de indicadores para seguimiento mensual
Caso ilustrativo, elaborado con fines demostrativos. No corresponde a un cliente concreto ni a resultados verificados.