Soluciones financieras y empresariales para su empresa

Una distribuidora de productos de consumo vendía bien, pero cada temporada alta llegaba con el inventario justo. El problema no era la demanda: era que cobraba a sus clientes a sesenta días y pagaba a sus proveedores a treinta. Ese desfase se comía la caja justo cuando más mercadería hacía falta.

El primer paso fue medirlo. Al ordenar el ciclo de conversión de efectivo quedó claro cuántos días de operación había que financiar y en qué meses del año. Con ese número sobre la mesa, la conversación con las entidades financieras dejó de ser una petición genérica y pasó a ser una solicitud concreta y sustentada.

Se comparó lo que ofrecían varias instituciones para una línea de capital de trabajo revolvente, no un préstamo a plazo fijo, porque la necesidad era estacional. En paralelo se revisó la política de cobro, ya que ninguna línea de crédito arregla un problema que se origina en la cartera.

Resultados del acompañamiento

Caso ilustrativo, elaborado con fines demostrativos. No corresponde a un cliente concreto ni a resultados verificados.